viernes, 17 de mayo de 2013

En nombre de Fernando VII, destino a la integración americana

Nota de la Junta del Paraguay a la Junta de Buenos Aires del 20 de julio de 1811

Excelentísimo señor:

Cuando esta Provincia opuso sus fuerzas á las que vinieron dirigidas de esa ciudad, no tuvo, no podía tener otro objeto que su natural defensa. No es dudable que abolida ó deshecha la representación del Poder supremo, recae éste, ó queda refundido naturalmente, en toda la Nación. Cada pueblo se considera entonces, en cierto modo, participante del atributo de la soberanía, y aun los ministros públicos han menester su consentimiento ó libre conformidad para el ejercicio de sus facultades. De este principio tan importante como fecundo en útiles consecuencias, y que Vuestra Excelencia sin duda lo habrá reconocido, se deduce ciertamente que reasumiendo los pueblos sus derechos primitivos, se hallan todos en igual caso, y que igualmente corresponde á todos velar por su propia conservación. Si en este estado se presentaba el Consejo llamado de Regencia, no sin alguna apariencia de legitimidad, ¿qué mucho es que hubiese pueblos que buscando una áncora de qué asirse en la general borrasca que amenazaba, adoptasen diferentes sistemas de seguridad, sin oponerse al general de la nación?

Es verdad que esta idea, para el mejor logro de su objeto, podía haberse rectificado. La confederación de esta Provincia con las demás de nuestra América, y principalmente con las que comprendía la demarcación del antiguo virreinato, debía ser de un interés más inmediato, más asequible, y por lo mismo, más natural, como de pueblos no sólo del mismo origen, sino que por el enlace de particulares recíprocos intereses parecen destinados por la naturaleza misma á vivir y conservarse unidos. No faltaban verdaderos patriotas que deseasen esta dichosa unión en términos justos y razonables; pero las grandes empresas requieren tiempo y combinación, y el ascendiente del Gobierno y desgraciadas circunstancias que ocurrieron por parte de esa y de esta ciudad, de que ya no conviene hacer memoria, la habían dificultado. Al fin las cosas de la Provincia llegaron á tal estado, que fué preciso que ella se resolviese seriamente á recobrar sus derechos usurpados, para salir de la antigua opresión en que se mantenía agravada con nuevos males de un regimen sin concierto, y para ponerse al mismo tiempo á cubierto del rigor de una nueva esclavitud, de que se sentía amenazada.

No fueron precisos grandes esfuerzos para conseguirlo. Tres compañías de infantería y otras tres de artilleros, que en la noche del 14 de Mayo último ocuparon el cuartel general y parque de artillería, bastaron para facilitarlo todo. El Gobernador y sus adheridos hubieron de hacer alguna oposición con mano tímida; pero presintiendo la intención general, viendo la firmeza y resolución de nuestras tropas, y que otras de la campaña podían venir en su auxilio, le fué preciso al día siguiente acceder á cuanto se le exigió, luego que aquéllos se presentaron en la plaza.

El principal objeto de ellas no era otro sino allanar el paso, para que reconociendo la Provincia sus derechos, libre del influjo y poderío de sus opresores, deliberase francamente el partido que juzgase conveniente. Con este fin se convocó á una junta general, que se celebró felizmente, no sólo con suficiente número de sus principales vecinos y de todas las corporaciones independientes, mas también con asistencia y voto de los diputados de las villas y poblaciones de esta jurisdicción. En ella se creó la presente Junta gubernativa, que ha sido reconocida generalmente, y se tomaron otras diferentes providencias, que su seguridad, el conocimiento íntimo y el remedio de los males que padece y la conservación de sus derechos, han hecho necesarias é indispensables. De todas ellas, y de otros incidentes que antecedieron, instruirán á Vuestra Excelencia los autos de esta revolución, que la actual Junta, consiguiente al encargo de la Provincia, tiene la satisfacción de acompañar en testimonio.

Este ha sido el modo como ella por sí misma, y á esfuerzos de su propia resolución, se ha constituido en libertad y en el pleno goce de sus derechos; pero se engañaría cualquiera que llegase á imaginar que su intención había sido entregarse al arbitrio ajeno, y hacer dependiente su suerte de otra voluntad. En tal caso nada más habría adelantado, ni reportado otro fruto de su sacrificio que el cambiar unas cadenas por otras y mudar de amo. Vuestra Excelencia ni ningún apreciador justo y equitativo extrañará que, en el estado á que han llegado los negocios de la nación, sin poderse aún divisar el éxito que puedan tener, el pueblo del Paraguay desde ahora se muestre celoso de su naciente libertad, después que ha tenido valor para recobrarla. Sabe muy bien que si la libertad puede á veces adquirirse ó conquistarse, una vez perdida, no es igualmente fácil volver á recuperarla. Ni esto es recelar de que Vuestra Excelencia sea capaa de abrigar en su corazón intenciones menos justas, menos rectas y equitativas; muy lejos de esto, cuando la Provincia no hace más que sostener su libertad y sus derechos, se lisonjea esta Junta de que Vuestra Excelencia aplaudirá estos nobles sentimientos, considerando cuanto en favor de nuestra causa común puede esperarse de un pueblo grande, que piensa y habla con esta franqueza y magnanimidad.

La Provincia del Paraguay, Excelentísimo señor, reconoce sus derechos, no pretende perjudicar aun levemente los de ningún otro pueblo, y tampoco se niega á todo lo que es regular y justo. Los autos mismos manifestarán á Vuestra Excelencia que su voluntad decidida es unirse con esa ciudad y demás confederadas, no sólo para conservar una recíproca amistad, buena armonía, comercio y correspondencia, sino también para formar una sociedad fundada en principios de justicia, de equidad y de igualdad. A este fin ha nombrado ya su diputado para que asista al Congreso general de las Provincias, suspendiendo, como desde luégo queda aquí suspendido, hasta su celebración y suprema decisión, el reconocimiento de las Cortes y Consejo de Regencia de España, y de toda otra cualquiera representación de la autoridad suprema ó superior de la nación, bajo las declaraciones siguientes:

Primera: que mientras no se forme el Congreso general, esta Provincia se gobernará por sí misma, sin que la excelentísima junta de esa ciudad pueda disponer ni ejercer jurisdicción sobre su forma de gobierno, regimen, administración ni otra alguna causa correspondiente á ella.

Segunda: que restablecido el comercio, dejará de cobrarse el peso de plata qne anteriormente se exigía en esa ciudad, aunque á beneficio de otra, por cada tercio de yerba con nombre de sisa y arbitrio, respecto á que hallándose esta Provincia, como fronteriza á los portugueses, en urgente necesidad de mantener alguna tropa por las circunstancias del día, y también de cubrir los presidios de las costas del rey contra la invasión de los infieles, aboliendo la insoportable pensión de hacer los vecinos á su costa este servicio, es indispensable, á falta de otros recursos, cargar al ramo de la yerba aquel ú otro impuesto semejante.

Tercera: que se extinguirá el estanco del tabaco, que dando de libre comercio, como otros cualesquiera frutos y producciones de esta Provincia; y que la partida de esta especie existente en la factoría de esta ciudad, comprada con el dinero perteneciente á la real Hacienda, se expenderá de cuenta de la misma Provincia, para el mantenimiento de su tropa y de la que ha servido en la guerra pasada, de la cual se halla mucha parte sin pagarse.

Cuarta: que cualquier reglamento ó constitución que se dispusiese en dicho Congreso general, no deberá obligar á esta Provincia hasta tanto se ratifique en junta plena y general de sus habitantes y moradores.

Algunas otras providencias relativas al regimen interior han sido puramente provisionales hasta la disposición del mismo Congreso.

Tal fué la voluntad y determinación libre de dicha Junta general, explicada francamente, sin concurso de D. Bernardo de Velazco, ni individuos de su cabildo, que en justa precaución de cualquier influencia contra la libertad de la patria por graves causas que precedieron, de que instruyen los mismos autos, se mantuvieron suspensos y aun reclusos, y sin que á ella tampoco hubiesen asistido más de cuatro ancianos españoles europeos. La Provincia no podía dar una prueba más positiva de sus sinceros deseos de accesión á la confederación general, y de defender la causa común del señor D. Fernando VII, y de la felicidad de todas las Provincias, que tan heroicamente promueve Vuestra Excelencia. Podía aun decirse que en las presentes circunstancias ha hecho cuanto debía y estaba de su parte; pues aun siendo incalculables los daños que le ha ocasionado la pasada guerra civil, todo lo olvida, todo lo pospone por el amor del bien y prosperidad general. De Vuestra Excelencia pende ahora dar la última mano á esta grande obra, y aumentar el regocijo y contento general de todo este pueblo.

Así confía esta Junta en la prudencia y moderación que caracterizan á Vuestra Excelencia, que habiendo sido su principal objeto, el más importante, el más urgente y necesario, la reunión de las Provincias, prestará su adhesión y conformidad á las modificaciones propuestas por esta del Paraguay, á fin de que uniéndose con los vínculos más estrechos é indisolubles que exige el interés general, se proceda á cimentar el edificio de la felicidad común, que es el de la libertad.

Vuestra Excelencia estará ya anteriormente informado de que inmediatamente al buen suceso de nuestra revolución, y aun antes de celebrarse la Junta general de la Provincia, se evacuó la ciudad de Corrientes por disposición de nuestro interino gobierno asociado. Posteriormente hizo presente el Comandante de aquella ciudad los temores que le acompañaban con la noticia de venir arribando y acercándose varios buques armados de Montevideo, solicitando se le mandase dar algún auxilio de la villa del Pilar. En su inteligencia, por orden de esta Junta ha pasado á Corrientes el Comandante D. Blas José de Rojas con algunos fusiles y dos cañones de á 4, considerando ser bastante para impedir cualquier insulto en caso de intentarse algún desembarco, cuyo incidente ha creido también oportuno esta Junta comunicar á Vuestra Excelencia.
Dios guarde á Vuestra Excelencia muchos años.

Asunción y Julio 20 de 1811.
Fulgencio Yegros.— Doctor José Gaspar de Francia.— Pedro Juan Caballero.— Doctor Francisco Bogarín.

Fernando de la Mora, Vocal secretario.

Excelentísimos señores Presidentes y Vocales de la Junta gubernativa del Río de la Plata.

sábado, 11 de mayo de 2013

Bicentenarios polémicos. El caso paraguayo

¿Fue el 2011 el bicentenario de la Independencia del Paraguay?
¿Es bueno revisar la historia? ¿Qué pasó en 1811 y en 1842? 

La ponencia estará a cargo del Dr. José Manuel Rodríguez Pardo, filósofo egresado de la Universidad de Oviedo, España. Autor del libro La independencia del Paraguay no fue proclamada en Mayo de 1811.

Universidad Iberoamericana, Asunción, Lunes 13 de Mayo de 2013, 19 horas.

domingo, 5 de mayo de 2013

El bicentenario del Paraguay debe celebrarse este año, afirma filósofo


ABC Color, 05 DE MAYO DE 2013

| EL DR. JOSÉ RODRÍGUEZ PARDO CONSIDERA QUE LOS FESTEJOS DEBEN SER REMOVIDOS

El bicentenario del Paraguay debe celebrarse este año, afirma filósofo

El bicentenario de la independencia del Paraguay sólo debe celebrarse este año, según el filósofo español José Manuel Rodríguez Pardo, quien recientemente presentó en Asunción su libro “La Independencia del Paraguay no fue proclamada en mayo de 1811”. El pensador rescata la figura del Dr. Francia y afirma que los bicentenarios deben ser removidos.
El Dr. José Manuel Rodríguez Pardo, durante una visita a nuestro diario.


El Dr. José Manuel Rodríguez Pardo, durante una visita a nuestro diario. / ABC Color
-¿Puede un filósofo también hacer investigaciones en historia?
-La filosofía no puede dejar de analizar el presente; no es una disciplina exenta sino que se nutre de los materiales científicos, políticos e históricos del presente. Presente que está determinado, desde la historia común de América y España, por las celebraciones de los bicentenarios de formación de las naciones hispanoamericanas. Mi libro es en este caso un genuino análisis de filosofía de la historia.
-¿Por qué se interesó en el caso paraguayo?
-Porque los estudios generalistas sobre la independencia americana, como los de John Lynch o Carlos Stoetzer, apenas profundizaban en el caso paraguayo, pese a los notables trabajos históricos de Garay, Chaves, Benítez y otros. Se presentaba desde mi perspectiva un filón para el análisis cuyos resultados me han satisfecho además de sorprendido.
-En su libro afirma que Paraguay no proclamó su independencia en 1811. ¿Cuál es su tesis?
-Que el 14 y 15 de mayo de 1811 los revolucionarios proclamaron una Junta en defensa de la soberanía del rey Fernando VII, hecho que tuvo lugar en todas las partes de la América española al invadir Napoleón España. Los distintos dominios de la Monarquía Hispánica reasumían así la soberanía secuestrada según las teorías de la democracia cristiana de Francisco Suárez y Juan de Mariana.
-¿Pero ni siquiera de hecho fue independiente el Paraguay desde mayo de 1811?
-Cuando los revolucionarios lograron que el gobernador español Bernardo de Velasco se rindiera, izaron la bandera y gritaron ¡Viva la Unión!, en referencia a mantenerse unidos a Buenos Aires frente a los intentos de Velasco de unir la provincia a Portugal. El doctor Francia habla de la unidad americana en la Nota del 20 de julio de 1811 y firma un tratado con Buenos Aires el 12 de octubre de ese año. Todo con la fidelidad a Fernando VII aún vigente.
-¿Entonces habría que celebrar el bicentenario recién este año?
-En este 12 de octubre de 2013 nos encontramos ante el bicentenario de una República del Paraguay, “la primera República del Sur”, que se proclama en nombre de todo el continente americano (de ahí que el doctor Francia escogiera la efeméride del descubrimiento de América); la proclamación de la República del Paraguay en los términos actuales, si los historiadores fueran coherentes, la situarían con Carlos Antonio López, el 25 de noviembre de 1842.
-¿Considera oportuno cambiar la fecha de celebración del bicentenario?
-Los bicentenarios americanos tendrían que ser removidos y reexplicadas las actuales nacionalidades como un proceso que llevó varias décadas realizar, tanto ideológica como materialmente. Pero la idea indigenista que reniega de España, muy presente en la ideología de los bicentenarios, obliga a mantener que había unas naciones previas oprimidas por España, y en consecuencia a adelantar sus independencias.
-¿Por qué considera que los historiadores se volcaron a proponer a 1811 como año único de nuestra independencia?
-Porque los proyectos de unidad continental, desde Paraguay, desde la Gran Colombia y otros lugares, fracasaron y ofrecieron el resultante actual de las naciones americanas; pasados los años, se reinterpretaron retrospectivamente como inicio de las nacionalidades respectivas, pese a que eran proclamaciones de soberanía locales, no en virtud de ninguna nación preexistente.
-¿Cree que es necesario hacer una revisión de nuestra historia?
-La historia es un campo de batalla ideológico, no es una ciencia “pura” ya desde que asumimos que los documentos y reliquias que se nos presentan están redactados desde un punto de vista determinado, e incluso los historiadores los extractan y los presentan para que digan algo que no está ni mucho menos explícito. Los bicentenarios americanos son un caso paradigmático de esta descripción que yo presento.
-En su libro también rescata al Dr. Francia. ¿Cómo ve a esta figura? ¿Considera que fue un dictador sanguinario?
-Todo personaje histórico ha de ser puesto en contexto. Dice Justo Pastor Benítez que el doctor Francia ascendió al poder democráticamente, en los términos de un Sila o un Cromwell, mientras los demás próceres americanos lo hicieron usando el terror sistemático contra los suyos. Francia solo usó el terror en 1820, cuando intentaron arrebatarle el poder. Comparado al idolatrado Simón Bolívar, era un hombre de gran cultura y leal en su comportamiento como americano.




sábado, 4 de mayo de 2013

Madre de Ciudades, Cuna de la Libertad Americana

 Asunción, Madre de Ciudades, Cuna de la Libertad Americana


José  Sanmartín junto al Cabildo de Asunción




Simón Bolívar frente al Cabildo de Asunción


Artigas en la Plaza Uruguaya


Miguel Hidalgo cerca de la Plaza Uruguaya

Doctor Francia, precursor del integracionismo americano

miércoles, 1 de mayo de 2013

Filosofía española contemporánea


Charla: «Filosofía española contemporánea», a cargo del filósofo Dr. José Manuel Rodríguez Pardo, 
el viernes 3 de mayo, a las 19 horas, 
en el salón auditorio de postgrado de la Facultad de Filosofía de la UNA.
Estará expuesto el libro del autor: La independencia del Paraguay no fue proclamada en mayo de 1811.  Entrada libre y gratuita.

martes, 30 de abril de 2013

Un aventurero español rinde homenaje al Doctor Francia

«La primera República del Sur», en la descomposición del Virreinato del Río de la Plata, aspiraba así a aglutinar el movimiento emancipador americano. Lejos de cualquier pretensión megalómana, Paraguay reclamaba la recuperación de su estatus de «Provincia Gigante de Indias», del que le habían privado en 1617 al dividirse su territorio para formar la Provincia de Buenos Aires, y que con la fundación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 había quedado subordinada casi por completo a los dictados de Buenos Aires. Asunción podría reclamar así su papel histórico de «Madre de Ciudades» en la descomposición virreinal, recuperando su estatus inicial y haciendo girar en torno a ella a sus «hijas» Buenos Aires, Corrientes, Santa Fe, Concepción o Santa Cruz.
Curiosamente, el aventurero español que decía llamarse Marqués de Guaraní, que prometía la recuperación de América para la corona de Fernando VII en 1825, se presentaba como representante del Doctor Francia, a quien atribuía la convocatoria de un congreso de las Provincias Unidas del Río de la Plata y al que habría invitado el Libertador Simón Bolívar al Congreso de Panamá de 1826. Un Doctor Francia que, lejos de ser un brutal tirano, fue elegido dictador democráticamente por el Congreso de Asunción otro 12 de Octubre, esta vez de 1814, dejando marginado a un Fulgencio Yegros poco ducho en temas políticos. Francia sería proclamado Dictador Perpetuo el 30 de mayo de 1816. Pese a que Yegros intentó dar un golpe de mano contra él en 1820, la conspiración fue fácilmente neutralizada y ajusticiados sus protagonistas (José Manuel Rodríguez Pardo, «La independencia del Paraguay no fue proclamada en Mayo de 1811», El Catoblepas, nº 116 [Octubre 2011], página 3).

viernes, 12 de abril de 2013

Presentan libro sobre la independencia


ABC Color, 11 DE ABRIL DE 2013 


Presentan libro sobre la independencia

La editorial Servilibro lanzará el libro «La independencia del Paraguay no fue proclamada en mayo de 1811», del filósofo José Manuel Rodríguez Pardo. Se referirá a la obra el escritor y periodista Eduardo Quintana.

Fachada de la Casa de la Independencia. / ABC Color
El evento se llevará a cabo en el Auditorio Ruy Díaz de Guzmán de la Manzana de la Rivera, sitio en Ayolas 119 casi Benjamin Constant, en Asunción, el martes 16 de abril, a las 19:00.
La independencia del Paraguay no fue proclamada en mayo de 1811 plantea la revisión de muchos tópicos establecidos acerca de las actuales repúblicas hispanoamericanas, y entre ellas la República del Paraguay.
El libro gira en torno a la figura del Doctor Francia, precursor del integracionismo americano en la forma de una gran federación.
La proclamación de la República del Paraguay el 12 de Octubre de 1813, obra fundamental del Doctor Francia, fue en rigor la de un estado que aspiraba a aglutinar todo el continente americano.
Posteriormente, la proclamación de independencia formalizada por Carlos Antonio López en 1842 y el reconocimiento de la misma por Buenos Aires, inició la conciencia nacional paraguaya, con momentos álgidos como la Guerra de la Triple Alianza y la Guerra del Chaco.

jueves, 11 de abril de 2013

Presentación de «La independencia del Paraguay»



La editorial Servilibro invita al lanzamiento del libro 
La independencia del Paraguay no fue proclamada en mayo de 1811
de José Manuel Rodríguez Pardo.

Se referirá a la obra el escritor y periodista Eduardo Quintana.

Auditorio Ruy Díaz de Guzmán - Manzana de la Rivera.

Ayolas 119 casi Benjamin Constant.

Asunción (Paraguay)